domingo, 9 de abril de 2017

Dormías a mi lado...

Un desconocido entró en mi cama anoche.

Me rodeo con sus brazos y ya no me soltó.

Cada vez que cambiaba de postura, su cuerpo se amoldaba al mío...
Cada vez que él roncaba, yo sonreía...
Cada vez que me apretaba la mano entre sueños, yo me desvelaba...

Casi no dormí, porque prefería observarlo.

No hubo sexo y yo no esperaba que lo hubiera, no me metió mano, no rozó su pelvis contra la mía... Simplemente me abrazaba muy fuerte, me acurrucaba, me respiraba muy cerca, me roncaba, me cogía la mano.

Yo me hubiera quedado esta mañana horas y horas solamente acariciando su pecho, sin hablar, sin preguntarle quién era... Me bastaba lo que ya sabía, su nombre, su profesión y poco más.

Creo que sentí sin quererlo algo parecido a aquello que era el amor, esa cosa que se despidió de mi hace unos años.

Hoy solamente tengo ganas de llorar.
La decepción es inmensa.
Lo conocido me aburre.

Me gustaría estar aún en la cama acariciando tu pecho, joder, eso es lo que realmente me gustaría.