viernes, 28 de febrero de 2020

sábado, 7 de diciembre de 2019

Releyendo textos pasados...


Esto lo escribí el 11 de Septiembre de 2016. Hoy vuelvo a leerlo y recuperarlo para otro proyecto:

'Soy insensible a todo.
Todo me da exactamente igual.

Veo caer las torres gemelas de nuevo y ya no me produce nada, mueren personas asesinadas en París y no me importa, sigue muriendo gente en Siria, Palestina, Africa... Y me la suda.

Y algo que nunca me había fallado era el AMOR, siempre me sorprendía, me elevaba, me hundía, me enfermaba. Ahora me da exactamente lo mismo.

Creo que he aceptado que no sirvo para ser amado, sí para amar, pero no para ser amado.

Y siento auténtico terror cuando miro atrás, veo como antes era amado, como me amaban y amaba.
Ahora ya no importa.

Siento como si fuera una persona defectuosa, como si se me hubiera caído la última pieza que me hacía sentir.

Solo quiero leer, leer, leer.
Ni tan siquiera me interesa escribir tanto como antes. ¿Para qué? ¿Por qué? Nunca voy a estar a la altura.

La gente me aburre y me sigo rodeando de las mismas personas que cada vez me importan menos y se me hacen más insufrible e insoportables.

Lo ya conocido ya ha desvelado su suciedad por completo, y lo que me queda por conocer no me aporta absolutamente nada, se repiten patrones de estupidez, de bajeza, de moralidad absurda, de ética ridícula.

Supongo que ya crucé la línea, esa línea inexplicable sin retorno.
Donde hay soledad amada, ahora es cuando la amo de verdad, cuando la admiro, cuando la demando, y también la odio porque se ha adherido a cada centímetro de mi persona y mi lugar, y la gente que viene a mover esos cimiento solitarios se encuentra con una barrera infranqueable e invisible.

Es como si quisiera gritar:
¡DEJADME EN PAZ!
A la vez que reclamo:
¡AMOR, AMOR, AMOR!

Ni tan siquiera recuerdo que era el AMOR, solo me queda la imagen de lo que leo, pero dentro de mi se fue eso tan bello, lo que me elevaba al cielo y me sumergía en el infierno.

Ahora me queda la tierra como purgatorio.'

No sé qué pensar sobre todo esto. 

Creo que en parte he perdido ese miedo a AMAR, o quizás he perdido el miedo al dolor, al abandono. Sigo saltando sin paracaídas, pero intento que el salto sea grupal al menos. Ahora puedo vivir eso tan bello, puedo elevarme y sumergirme sin temblar tanto como antes, aunque el miedo no haya desaparecido quizás he aprendido a manejarlo de alguna manera. 

Quizás esa pieza que pensé que me faltaba, no es que no la tuviera si no que tenía una diferente, algo diverso y no por ello menos válido. 

jueves, 5 de diciembre de 2019

Dios llama a mi puerta...

Ya es la segunda vez que estoy solo en casa y llaman unos testigos de Jehová. Siempre comienzan de la misma manera, con una gran pregunta sobre la vida, una pregunta que casi nunca tiene respuesta.

La primera vez que aparecieron me preguntaron: '¿por qué hay que levantarse cada día?'
Yo no supe que responder.

Luego te preguntan si has leído la biblia, a lo cual he respondido que si. Ahí se quedan sin palabras, me preguntan '¿por qué?' Y les respondo que me parece un libro muy interesante, aparte de creencias me gusta como está escrito.

Hoy me hablaban sobre la convención del clima en Madrid, y me han preguntado: '¿crees que la tierra desaparecerá como anuncian en las noticias?'.

A lo que yo he respondido de manera, casi inconsciente: 'Espero que si'. Ellos boquiabiertos me replican: 'Pero, ¿por qué?'. Yo les digo: 'Ya es suficiente, va siendo hora de que todo termine'.

Después les he avisado que se me quemaban las patatas para la tortilla, y me han dado un folleto con estas preguntas, afirmando que seguro me las había hecho alguna vez:

'¿CUÁL ES EL SENTIDO DE LA VIDA?
¿ES DIOS CULPABLE DEL SUFRIMIENTO?
¿HAY VIDA DESPUÉS DE LA MUERTE?'

Antes de cerrar la puerta el más jovencito, quizás 10 años menor que yo me ha sonreído, casi como con complicidad.

Sigo con la tortilla.

miércoles, 28 de agosto de 2019

Las fresas de Torqere...

'Quizá lo único que nos da miedo de las relaciones es que algunas de sus fresas estén un poco pasadas…, y el error quizá sea pensar que la única manera de metérselas en la boca sea cortando las partes que te son difíciles de digerir. Las que no controlas, las que se deslizan… Es posible que las relaciones, el amor, o las fresas, no puedan disfrutarse verdaderamente hasta que no te has atrevido a manejarte con ellas. Hasta que no las hechas en un bol y las lavas, te dejas llevar por la vida y las troceas… y hasta que no las saboreas por completo.
Las fresas masticadas me fueron embriagando, y el azúcar moreno crepitaba en mi boca. No sentía apenas más que su dulzura… y una cálida tranquilidad…'


Torqere.

Yo me comí las fresas enteras tantas veces, nunca seleccione las partes maduras para apartarlas y quizás meterlas en un batido, las partes podridas para tirarlas a la basura... Yo me lo comí todo, sin azúcar moreno, a veces hasta sin lavarlas, comí insaciablemente hasta reventar. 

Y ahora me encuentro con un empacho de fresas increíble, creo que hasta la piel se me está poniendo de color rosa fresa, rosa putón... Fresa-Rosa estúpido. 


jueves, 22 de agosto de 2019

El campo de batalla...

'La triste verdad es que la auténtica vida del hombre consiste en un complejo de oposiciones inexorables: día y noche, nacimiento y muerte, felicidad y desgracia, bueno y malo. Ni siquiera estamos seguros de que uno prevalecerá sobre el otro, de que el bien vencerá al mal o la alegría derrotará la tristeza. La vida es un campo de batalla. Siempre lo fue y siempre lo será, y si no fuera así, la existencia llegaría a su fin.'

El hombre y sus símbolos. Carl G. Jung

La vida es un campo de batalla...
La vida es un campo de batalla...
La vida es un campo de batalla...

Y nunca venceremos a la vida.




martes, 20 de agosto de 2019

Y el amor siempre vuelve...

El amor siempre vuelve en todas sus formas. Últimamente palabras de un amor bello, tierno y cuidadoso.

"¿Y el amor, qué es el amor?……….. … Círculo inscrito en el deseo existencial de este ser que dio la vida y que ni el eco pudo propagar… … o acaso el amor ya no es amor si no está…?"

Torqere.

Desde aquí te responde este incorregible que ama, pero que cada día intenta amar mejor, aún con esa 'infinita violencia' que trae el amor consigo como dice Angélica Liddell. Esa violencia se traduce en una pasión, una confianza, un abismo inevitable al que decides saltar porque quizás sea lo único que te haga sentir vivo. Y no me arrepiento de haber amado, de haber quedado tarado después de tanta bestialidad, ahora soy un tarado tranquilo, puedo seguir viviendo con ese estigma que mi cara deja ver cuando camino por la calle, esa cicatriz que hace temblar de miedo a cualquiera que se cruza por mi camino. 

Y si, el amor sigue siendo amor por muy lejos que se vaya y por muy invisible que quiera presentarse. 


Y amaremos aún con sus consecuencias, aún con sus altos muros que parecen infranqueables e indestructibles, siempre llegará alguien que nos los derrumbe en nuestra cara y nos haga quedar indefensos y vulnerables. Bendita esa inocencia.

sábado, 17 de agosto de 2019

El dolor fisico y el dolor del alma...

"Esa visión le producía un dolor que no podía soportar. Quería interrumpir el dolor del alma mediante el dolor del cuerpo y se metía agujas en las uñas. "Dolía tanto", decía, y mantenía los puños cerrados como si los dedos estuvieran heridos de verdad".

La insoportable levedad del ser de Milan Kundera.

Parecerá extremista, pero si nuestro cuerpo se desmaya en situaciones límite es porque necesita ese desvanecimiento físico porque no puede soportar el dolor interno.

Cuando no puedes parar por dentro, sales y corres, corres, corres...
Incluso a veces te muerdes a ti mismo.
Si por ti fuera, te arrancarías la piel a tiras.

Necesito algo más intenso y más doloroso que lo que tengo por dentro.
Necesito tapar este dolor interno con un dolor superficial.